– La convivencia en tiempos de políticas de segregación y exclusión

 

Artículo publicado en la revista CONVIVES Nº 24

Experiencia 3.

EducaRueca.org – Yolanda Juarros Barcenilla

 

Yolanda Juarros Barcenilla es maestra en educación secundaria, especialista en lengua inglesa.

 

“ Mientras enseño inglés intento educar en valores de Justicia y Paz positiva.”

Contacto: yolajb@gmail.com @yolajb

Resumen

El alumnado no cambia de actitud ni mejora su convivencia por contacto con información o por escuchar atentamente sobre normas de obligado cumplimiento a riesgo de ser castigado si no obedece sino a través de la vivencia. Gracias a su participación en experiencias simuladas a través de juegos de rol o de otras dinámicas diversas, pueden sentir emociones que determinen el tipo de relación que desea tener dentro de un grupo, como alumno o alumna, dentro de un país o dentro del planeta tierra. En EducaRueca se pueden encontrar materiales que te faciliten el trabajo de preparar tu clase de tutoría. Te ofrecemos además, algunas opiniones que pueden ayudar a  cuestionar la actualidad que estamos viviendo.

Palabras clave: Convivencia, cohesión grupal, aprendizaje, tutoría, dinámicas.

La convivencia en tiempos de políticas de segregación y exclusión

En el año 2005 creé la página web EducaRueca.org gracias a un año sabático de esos que disfrutábamos por aquel entonces si te aprobaban un proyecto de investigación. Tenía en papel cohesionar un grupo-clase donde la toma de decisiones por consenso podía mejorar considerablemente el clima de aula. Investigar visitando distintos centros de difícil desempeño en Madrid y en el Reino Unido me llevó tiempo y energía pero fue un momento importante de aprendizaje en mi camino como maestra en secundaria. Contaba ya en mi haber con la experiencia obtenida al haber formado parte de las Comisiones de Educación para la Paz del Movimiento de Objeción de Conciencia y muchos años de trabajo dentro del Colectivo Noviolencia y Educación. Mi maleta estaba llena de materiales y experiencia práctica suficiente para que el “enfoque socioafectivo” diera los resultados esperados.

El alumnado no cambia de actitud ni mejora su convivencia por contacto con información o por escuchar atentamente sobre normas de obligado cumplimiento a riesgo de ser castigado si no obedece. Algo que sí puede determinar significativamente su comportamiento son aquellas experiencias simuladas a través de juegos de rol o de otras dinámicas diversas, que le lleven a sentir emociones que determinen el tipo de relación que desea tener dentro de un grupo, como alumno o alumna, dentro de un país o dentro del planeta tierra. Estas dinámicas específicas pensadas para alumnado adolescente en un centro educativo nos llevan a analizar y dar respuesta tanto a conflictos dentro del aula como a conflictos en el mundo. Una vez que el alumnado se familiariza con el concepto “justicia” es difícil imponerle normas de actuación que no respeten la equidad y por eso es el propio alumnado el que generará el caldo de cultivo en el que la convivencia sea positiva para todo el grupo. En secundaria contamos con una hora semanal de tutoría a la que no siempre sacamos provecho por la complejidad de la tarea. Uno de los artículos más visitados de la página web EducaRueca.org, que pronto alcanzará los 9 millones de visitas, es la oferta de 32 sesiones de una hora con 4 dinámicas en cada sesión. Un grupo se cohesiona si es capaz de ir subiendo peldaños de esa escalera que nos lleva a una convivencia en la que el conflicto es fuerza creativa, como señaló Jean Paul Lederach.

Ese camino ascendente con la idea del enfoque socioafectivo siempre presente, exige que las dinámicas se realicen con un orden muy preciso. Primero ponemos en práctica lo de conocernos y conocer mejor a nuestros compañeros y compañeras de viaje y poder valorar así positivamente el hecho de la diversidad. Reforzamos la autoestima, la comunicación la cooperación, la participación en asambleas y la toma de decisiones por consenso, hasta poder llegar a la parte más alta de la escalera y tratar contenidos más complejos como pueden ser la ecología, el comercio justo, el género, la interculturalidad, la noviolencia, la sexualidad, etc.

Desgraciadamente estos son otros tiempos. La Comunidad de Madrid ha optado por imponernos un nuevo sistema educativo basado en la segregación y la falta de equidad que hace muy difícil nuestro trabajo hoy en día. Pensemos en la secundaria con aulas de inabarcables ratios, con concentración de alumnado disruptivo o repetidor en una misma aula, así como un alto número de alumnado con necesidades educativas especiales o bien recién llegado de otro sistema educativo que convierten la labor docente en “misión imposible”. Cualquiera puede imaginarse las dificultades que ofrece un grupo con 32 alumnos de 2º de ESO que quiere llegar a acuerdos por consenso en una asamblea. Frente a esta situación de gueto de algunas aulas hay otras mayoritariamente ocupadas por alumnado de piel blanca que concentra a chicos y chicas de familias con mayor nivel socioeconómico o aquel alumnado que aprenden con más facilidad. En estas aulas el nivel de competitividad es tan alto que en muchos casos termina generándose un ambiente demasiado hostil para la cooperación. Muchas veces, los centros de secundaria con cartel de “bilingüismo” cuentan con estos dos tipos de aulas que acabo de describir. Si yo fuese docente en uno de esos centros me imagino que desde una de sus aulas gueto denominadas “inglés nivel bajo” perfectamente podría estar alentando una revolución que equilibrase esta falta de diversidad en el espacio en el que se educa a chicos y chicas de 12 a 16 años.

En los últimos años los centros de educación especial, mayoritariamente en manos de empresas que hacen negocio con la educación, se han duplicado como efecto de la segregación. Las familias de este alumnado excluido del derecho a una educación inclusiva de calidad, han decidido abandonar esta idea de inclusión y optan por llevarse a sus hijos a espacios más “seguros”. Junto a cada centro escolar con cartel de bilingüsmo ha surgido otro que se ve obligado a matricular al alumnado que a partir de los 6 años va descubriendo curso a curso, que no puede seguir el nivel que exige aprender contenidos en una lengua extranjera. Estos centros que han ido recogiendo a este alumnado expulsado del bilingüismo, cuyo claustro generalmente no optó por el cartel segregador ya que el suyo exigía la palabra “inclusión”, muchos de ellos con aula TEA o adaptados a alumnado con diversidad funcional o cualquier otra necesidad educativa especial, se han visto tan sobrecargados de diversidad que son ya incapaces de dar la atención y la respuesta que este alumnado merece. Conocedoras de esta situación muchas familias se han visto obligadas a llevar a sus hijos e hijas a centros de educación especial cuando ha sido posible para garantizarles un derecho a la educación del que estaban siendo privados en estos nuevos centros gueto, de ahí el espectacular aumento de estos otros centros educativos. En su camino la educación ha perdido diversidad y con ello desaparecieron las aulas inclusivas, que nunca lo fueron del todo, pero que ahora no queda ni rastro. La primera tarea que debemos realizar para mejorar la convivencia dentro del aula es intentar que el profesorado y las familias visualicen lo que pasa fuera de su aula y tomen conciencia del efecto que una educación segregada tiene sobre la sociedad. Cuando dejamos de educar a una parte importante de nuestros jóvenes recogeremos una pérdida del estado de bienestar que ya han experimentado otras ciudades europeas como París o Londres cuyos suburbios se han convertido cada vez más en lugares inhabitables. Nadie puede poner en duda la riqueza del aprendizaje en diversidad durante la infancia y la primera adolescencia y lo que esto supone de positivo para una vida adulta completa por lo que privar a parte del alumnado de nuestros barrios de esa riqueza es ofrecerles una educación sesgada y ajena a la sociedad en la que les va a tocar insertarse. Mejorar los resultados estadísticos en el aprendizaje de inglés, matemáticas o tecnología de un reducido número de alumnos no lo vale todo.

De todos los males que ha traído el bilingüismo a nuestros centros, la implantación de sesiones de 45 o 50 minutos por materia en primaria, es una de las más nocivas. La atención a los distintos ritmos de aprendizaje a tan temprana edad es importante por lo que el constante cambio de profes dentro del aula lo complica muchísimo. Además la permanente dedicación a preparar pruebas estandarizadas bien para rankings o para los inútiles títulos de Cambridge ha vaciado de todo contenido a esta importantísima labor tutorial que debería disfrutar nuestro alumnado. En la enseñanza secundaria esta labor ha pasado también al olvido. Nuestra administración no nos ofrece ni la formación ni la compensación horaria que exige esta difícil y complicada tarea por lo que la mayoría de docentes reacciona tratando de evitar esta función. De los cuarenta y pico euros que aparecen en nuestra nómina como pago por dicho encargo mejor no hablamos. Lo considero simplemente una humillación.

Como en la parábola del hombre con las manos atadas, hemos abandonado en demasiadas ocasiones todo intento por mejorar la convivencia en el aula y hemos optado por tomar medid as disciplinarias represivas que en demasiadas ocasiones se limitan a la expulsión del centro, alegando que no podemos hacer otra cosa porque la situación nos desborda. Demasiados engranajes de esta compleja máquina que es la educación, han dejado de funcionar como debieran. Se habla de elaborar un nuevo estatuto de la función docente y quizás no nos vendría mal. Deberíamos volver a construir la casa desde los cimientos y optar por una carrera docente que nos lleve a entender que es nuestra función, además de impartir conocimientos, acompañar el desarrollo de la personalidad integral de nuestro alumnado, junto a sus familias y cuando estas no puedan hacerlo o no quieran, este acompañamiento recae en manos de los centros educativos. Necesitamos jóvenes que sean capaces, cuando terminen sus estudios, de encontrar un empleo que les facilite una vida plena en la que tengan garantizados todos sus derechos y en el caso de que les sean negados tengan las habilidades necesarias para luchar por conseguirlos. Ese otro mundo posible en el que todos y todas podamos vivir una vida digna dependerá en gran medida de cómo ha sido el proceso de ese adolescente para convertirse en una persona adulta. Los docentes debemos formar equipo con las familias para que ningún chico o chica se quede fuera, tenga el origen, clase social o la piel del color que sea. La igualdad de oportunidades es el objetivo por el que nació la educación pública y el estado debe garantizar que el dinero de nuestros impuestos no esté al servicio de la segregación. El profesorado que conoce la situación debe estar vigilante para que la educación no sea el arma con el que se perpetúan las clases sociales.

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